Hoy empieza la Cuaresma. Y ayer tuve una mala (si bien justificada, y tal vez parcialmente esperada) noticia.
Siento de alguna manera que esto me cae muy precisamente. Naturalmente ahora tengo 40 días y 40 noches para practicar el ayuno de cosas que si bien me dan un placer momentáneo, ya están causándome daño. Quiero darme este tiempo, quiero darme esta pausa y recuperarme, descansar profundamente y reparar lo que sí puede ser reparado pero que requiere rigor, trabajo y tenacidad.
Este va a ser el primer ejercicio formal de la disciplina que he estado ejercitando desde las primeras horas del año, y estoy preparada.
Leave the games behind.
Let real life begin.
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miércoles, 18 de febrero de 2015
jueves, 4 de noviembre de 2010
Dietadeunagordita Reloaded
Extraño la dietadeunagordita. Y, esta vez (en vez de quejarme) voy a empezarla de nuevo, de una forma mucho más saludable (y si se puede, divertida). Después del frenesí catártico de inicios de semana volví a encontrarme con esa innegable verdad que los Arctic Monkeys sentencian: "the day after a triumph is as hollow as the day after a tragedy"
(Como nunca sobra una canción excelente, aquí está:)
Mi papá siempre dice, "En todo, la actitud es todo". Y aunque hace tiempo que acepté que tiene razón (porque la tiene), nunca lo he puesto en práctica. Culpo a la rebeldía adolescente de la que desafortunadamente no adolesco, al frío húmedo del invierno en el Malecón y al color panza de burro de Lima. Ah, también al dolor de depilarme las piernas.
Pero ahora que está saliendo sol, que puedo broncearme con ganas (en horas no dermatológicamente adecuadas), ahora que hace calorcito y el cielo es celeste y la tortura de deshacerme de vellitos que pueblan mis piernas ya pasó, la cuestión actitudinal suena mucho más asequible para mi renovado idealismo de primavera tardía. Ser cínica en verano es muy difícil, la verdad. Y quejarse de la estética reinante es abrumadoramente fútil enfrentándome con la verdad del bikini y el espejo.
Declaro así iniciada mi dietadeunagordita versión 2.0. Intentaré controlar mi compulsión literaria (que ha sufrido una explosión comparable a la explosión cámbrica) a... bueno, intentaré controlarla, no prometo nada.
¿Saben lo que me más me gusta de esto? Hacía tiempo que no respiraba bien, sin disneas. Voy a hacer esto porque quiero, no porque debo. Ayer otro granito explotó (sin corte de pelo de por medio).
Ahorita no extraño ser feliz. Lo soy.
(Como nunca sobra una canción excelente, aquí está:)
Mi papá siempre dice, "En todo, la actitud es todo". Y aunque hace tiempo que acepté que tiene razón (porque la tiene), nunca lo he puesto en práctica. Culpo a la rebeldía adolescente de la que desafortunadamente no adolesco, al frío húmedo del invierno en el Malecón y al color panza de burro de Lima. Ah, también al dolor de depilarme las piernas.
Pero ahora que está saliendo sol, que puedo broncearme con ganas (en horas no dermatológicamente adecuadas), ahora que hace calorcito y el cielo es celeste y la tortura de deshacerme de vellitos que pueblan mis piernas ya pasó, la cuestión actitudinal suena mucho más asequible para mi renovado idealismo de primavera tardía. Ser cínica en verano es muy difícil, la verdad. Y quejarse de la estética reinante es abrumadoramente fútil enfrentándome con la verdad del bikini y el espejo.
Declaro así iniciada mi dietadeunagordita versión 2.0. Intentaré controlar mi compulsión literaria (que ha sufrido una explosión comparable a la explosión cámbrica) a... bueno, intentaré controlarla, no prometo nada.
¿Saben lo que me más me gusta de esto? Hacía tiempo que no respiraba bien, sin disneas. Voy a hacer esto porque quiero, no porque debo. Ayer otro granito explotó (sin corte de pelo de por medio).
Ahorita no extraño ser feliz. Lo soy.
viernes, 21 de mayo de 2010
Tercer día
No sé si es cierto que un clavo saca otro clavo, pero en mi muy modesta experiencia no lo es. Ha pasado más de un año desde ese día que estaba llorando al frente de mi laptop diciéndole que lo quería, ha pasado un enamorado, peleas, viajes, amigos, ha pasado de todo y ahorita que entré a su facebook y encontré una nueva foto de perfil sentí la descarga de adrenalina en el corazón. Maldita sea. Todavía no lo he olvidado.
Mentira, ¿a quién engaño? No lo quiero olvidar. Me gusta complacerme en la autoindulgencia y alucinar que eventualmente estaremos juntos. Que cuando me dijo que se quería casar conmigo... bueno, ambos sabemos que lo dijo de verdad, pero la distancia entre mi casa y la suya es 10 670 km, kilómetros más, kilómetros menos (gracias google earth). Me mataría si supiese que estoy escribiendo esto, pero felizmente no sabe español.
Es una de las personas que más me conoce, arriba entre los cuatro grandes, y lo cierto es que lo vi unas tres o cuatro veces, no más. Y durante ese corto, cortísimo tiempo que estuvo presente en mi mundo, no le hice mucho caso. Excepto el último día. Todo lo demás fue Internet, por supuesto. Gran invento, gran maldición.
En fin. Ayer tomé la limonada, que estaba fea la verdad, y en el almuerzo me comí un pedazo pequeño de causa. Llegué a mi casa y comí un plato de sopa. Hoy me pesé y no había subido... había bajado 300 gr, que bien pueden ser pichi o algo más. Igual no pierdo esperanza. Quiero tener una relación saludable con la comida... y sacar once in for all la comida procesada de mi dieta.
En las últimas semanas pre blog fui haciendo una lenta transición, con recaídas, claro está. Me siento mejor, la verdad. Bueno, ahorita no mucho; la foto esa y el hecho de que no nos hablamos en ¿cuántas semanas? ¿cinco? me tiene movida.
Bah, todo es simple histrionismo. Espero que la reunión "familiar" hoy salga bien.
Mentira, ¿a quién engaño? No lo quiero olvidar. Me gusta complacerme en la autoindulgencia y alucinar que eventualmente estaremos juntos. Que cuando me dijo que se quería casar conmigo... bueno, ambos sabemos que lo dijo de verdad, pero la distancia entre mi casa y la suya es 10 670 km, kilómetros más, kilómetros menos (gracias google earth). Me mataría si supiese que estoy escribiendo esto, pero felizmente no sabe español.
Es una de las personas que más me conoce, arriba entre los cuatro grandes, y lo cierto es que lo vi unas tres o cuatro veces, no más. Y durante ese corto, cortísimo tiempo que estuvo presente en mi mundo, no le hice mucho caso. Excepto el último día. Todo lo demás fue Internet, por supuesto. Gran invento, gran maldición.
En fin. Ayer tomé la limonada, que estaba fea la verdad, y en el almuerzo me comí un pedazo pequeño de causa. Llegué a mi casa y comí un plato de sopa. Hoy me pesé y no había subido... había bajado 300 gr, que bien pueden ser pichi o algo más. Igual no pierdo esperanza. Quiero tener una relación saludable con la comida... y sacar once in for all la comida procesada de mi dieta.
En las últimas semanas pre blog fui haciendo una lenta transición, con recaídas, claro está. Me siento mejor, la verdad. Bueno, ahorita no mucho; la foto esa y el hecho de que no nos hablamos en ¿cuántas semanas? ¿cinco? me tiene movida.
Bah, todo es simple histrionismo. Espero que la reunión "familiar" hoy salga bien.
miércoles, 19 de mayo de 2010
Bueno...
Hoy tomé una botella de agua con gas, una manzana verde, un pan de yema y un plato de sopa de arroz. Así que de mi dieta de limonada quedó la intención y mañana (el eterno mañana) no voy a tener la excusa de que oops, no la hice. Está en la refrigeradora, con muy poco azúcar y mucho limón.

Me gusta comer. Pero no lo necesito. Me gustaría irme a dormir ahorita: he escrito demasiados mails, leído demasiados requisitos y estoy intentando organizar a mi grupo cercano para que volvamos al hogar materno: Media Naranja y sus caipirinhas, claro está.
Los dejo con una canción que mi ex tomaría como evidencia inexpugnable de mi imputada posesividad. Tiene un punto, el muchacho, pero no sé cuánto de verdad y cuánto de puchero tenga el asunto.

Me gusta comer. Pero no lo necesito. Me gustaría irme a dormir ahorita: he escrito demasiados mails, leído demasiados requisitos y estoy intentando organizar a mi grupo cercano para que volvamos al hogar materno: Media Naranja y sus caipirinhas, claro está.
Los dejo con una canción que mi ex tomaría como evidencia inexpugnable de mi imputada posesividad. Tiene un punto, el muchacho, pero no sé cuánto de verdad y cuánto de puchero tenga el asunto.
Día 1
Son las ocho y treinta y ocho de la mañana y hoy decidí que voy a empezar mi dieta. Soy una más de los millones de gorditas alrededor del mundo que quiere bajar de peso y cree que con el firme propósito de hacerlo va a tener dentro de poco el cuerpo de Alessandra Ambrosio

¿Por qué negarlo? Alucino bastante con el cuerpo que quisiera tener mientras la balanza me jode con el cuerpo que realmente tengo. Mi IMC está rozando sospechosamente el sobrepeso, y si bien no paso de una respetable talla 30 de pantalón, yo sé que por mi estatura debería sentirme cómoda en un 26.
Voy a intentar una de esas dietas que los nutricionistas, las mamás y la gente con sentido común dicen que NO debes hacer: la Master Cleanse Diet, también conocida como la dieta de la Limonada. Consiste en tomar Limonada (¡oh sorpresa!) y sólo limonada por 14 días. Se añaden algunos laxantes naturales como agua tibia con sal y tés laxantes; probablemente tenga que usarlos. Beyonce bajó 10 kilos con esta dieta y según ella fue lo más difícil que hizo en la vida. Probablemente lo sea, especialmente para una gordita que encuentra difícil resistir los sanguchones, las pizzas y las papitas Lays: me declaro completamente culpable.
Mi objetivo es lograr lo que Beyonce logró. ¿Mis posibilidades? No muy buenas, la verdad, pero la promesa vale el esfuerzo. Catorce días de limonada y agua con sal.
¿Lo lograré?

¿Por qué negarlo? Alucino bastante con el cuerpo que quisiera tener mientras la balanza me jode con el cuerpo que realmente tengo. Mi IMC está rozando sospechosamente el sobrepeso, y si bien no paso de una respetable talla 30 de pantalón, yo sé que por mi estatura debería sentirme cómoda en un 26.
Voy a intentar una de esas dietas que los nutricionistas, las mamás y la gente con sentido común dicen que NO debes hacer: la Master Cleanse Diet, también conocida como la dieta de la Limonada. Consiste en tomar Limonada (¡oh sorpresa!) y sólo limonada por 14 días. Se añaden algunos laxantes naturales como agua tibia con sal y tés laxantes; probablemente tenga que usarlos. Beyonce bajó 10 kilos con esta dieta y según ella fue lo más difícil que hizo en la vida. Probablemente lo sea, especialmente para una gordita que encuentra difícil resistir los sanguchones, las pizzas y las papitas Lays: me declaro completamente culpable.
Mi objetivo es lograr lo que Beyonce logró. ¿Mis posibilidades? No muy buenas, la verdad, pero la promesa vale el esfuerzo. Catorce días de limonada y agua con sal.
¿Lo lograré?
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